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Introducción correspondiente a la colección Los Vientos del Cambio Los
caprichos del alfabeto sitúan la historia más corta del libro en su
principio. No importa. Pueden ustedes leerla en un minuto y, si no les
gusta, pueden tirar el libro a la basura. (Pero páguenlo primero, si no
les importa.) Lo
que ocurrió fue que allá en 1975 se me pidió que escribiera una
historia de doscientas cincuenta palabras que cupiera en una tarjeta
postal. La idea era editar «postales con historias», del mismo modo que
se editan «postales con imágenes». Decidí complacer a los que me
hicieron la solicitud (puesto que soy un tipo de lo más complaciente), y
Acerca de Nada fue el resultado. No
sé qué ocurrió con el proyecto. Probablemente fracasó. En cualquier
caso, yo ofrecí Acerca de Nada a la Isaac Asimov’s Science Fiction
Magazine (al que de aquí en adelante me referiré como Asimov’s),
y George Scithers, el director, condescendió graciosamente a considerar
la historia con una sonrisa y a incluirla en el número de verano de 1977
de la revista. Y aquí está ahora, en otra encarnación. Si no han visto ninguna antes, pueden gruñir en voz alta. |
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Toda
la Tierra aguardaba a que el pequeño agujero negro la arrastrara hasta su
fin. Había sido descubierto por el profesor Jerome Hieronymus a través
del telescopio lunar en 2125, y a todas luces iba a acercarse lo
suficiente como para crear una marea de destrucción total. Toda
la Tierra hizo testamento, y la gente lloró, los unos en los hombros de
los otros, diciéndose «Adiós, adiós, adiós». Los maridos dijeron adiós
a sus mujeres, los hermanos dijeron adiós a sus hermanas, los padres
dijeron adiós a sus hijos, los amos dijeron adiós a sus mascotas, y los
amantes se susurraron adiós al oído. Sin
embargo, a medida que el agujero negro se acercaba, Hieronymus notó que
no había efecto gravitatorio. Lo estudió más atentamente y anunció,
con una risita, que después de todo no se trataba en absoluto de un
agujero negro. —No es nada —dijo—. Simplemente un asteroide vulgar al que alguien pintó de negro. Fue
muerto por una multitud enfurecida, pero no por eso. Fue muerto tan sólo
después que anunciara públicamente que iba a escribir una gran y
emocionante obra acerca del episodio. Dijo: —La
titularé Mucho adiós acerca de nada. Toda
la Humanidad aplaudió su muerte. |
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