LORENZO

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ISAAC ASIMOV's

The Bicentennial Man and Other Stories

Remate de Feminine Intuition

No teman, gentiles lectores, que mi mala interpretación de las intenciones de Judy-Lynn destruyó una amistad. Los Asimov y los Rey viven a menos de una milla, y se visitan mutuamente a menudo. Aunque Judy-Lynn nunca vacila en lanzarme contra el muro más cercano, somos, hemos sido, y seguiremos siendo, los mejores amigos.

Presentación de Waterclap

En algún momento, a mediados de 1969, Doubleday me llamó para preguntarme si escribiría una historia de ciencia ficción que sirviera como base de una película. No quería, porque no me gustaba enredarme con los medios visuales directamente. Tienen dinero, pero es todo lo que tienen. Pero Doubleday me presionó y no me gusta negarme a Doubleday. Accedí. 

Entonces, eventualmente, cené con un caballero muy agradable que estaba involucrado con la compañía de la película y quería discutir la historia conmigo.

Me dijo que quería un escenario submarino y eso me satisfizo. Entonces se puso a describir con entusiasmo considerable la naturaleza de los personajes que quería en la historia, y los sucesos que él pensaba serían necesarios. Mientras hablaba, mi ánimo se hundía. El hecho era que yo no quería el héroe que él describía; no quería, con aun mayor intensidad, la heroína que él describía; y por encima de todo, no quería los eventos que él describía.

Siempre tuve algún impedimento en expresar una reacción negativa hacia las personas, especialmente cara a cara. Hice lo mejor que pude para sonreír y actuar interesado.

Al día siguiente telefoneé a Doubleday. Podía no ser demasiado tarde. Pregunté si el contrato había sido firmado. Sí, por cierto, lo había sido, y un enorme adelanto había sido pagado, del cual la mayoría sería entregado a mí.

No creía que hubiera lugar para que mi ánimo se hundiera más, pero lo había. Tenía que escribir la historia.

"Bien, entonces", dije, "si lo que escribo no es aceptable, ¿regresarán el adelanto?"

"No tenemos que hacerlo", me dijeron. "El adelanto es sin condiciones. Si no les gusta nuestra historia, nos quedamos con él".

"No", dije. "No me gusta de esa manera. Si lo que hago es inaceptable, quiero que el adelanto completo sea devuelto. Pueden tomar su porcentaje de mis regalías."

A Doubleday tampoco le gusta negarme nada, de modo que estuvieron de acuerdo, aunque dejaron bien claro que devolverían su porcentaje y que no lo tomarían de mis regalías.

Eso significaba que no tenía obligación de hacer nada, sólo lo mejor que pudiera, tal como concebía que era lo mejor. El 1 de septiembre de 1969 comencé a escribir Tromba de agua, y lo hice a mi manera. Sabía exactamente lo que quería la gente de la película y no se los di. Naturalmente, cuando estuvo terminada la rechazaron y cada centavo de adelanto les fue devuelto.

Eso fue un gran alivio para mí, como pueden imaginar.

Y también hay un mundo afuera de Hollywood. A Ejler Jakobson de Galaxy le gustó la historia como la había escrito, de modo que apareció en el ejemplar de mayo de 1970. Me pagó muchísimo menos que lo que hubiera pagado la gente de la película, pero todo lo que él compró fue la historia.

a Waterclap

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Actualización 3 de julio de 2004

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