LORENZO

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ISAAC ASIMOV's

The Bicentennial Man and Other Stories

Remate de The Prime of Life

El cambio que mencioné ocurre en la primera línea de la segunda estrofa. Originalmente era, "Vaya, estrellas del cielo, es Asimov", pero la dama mencionada previamente vio de inmediato que debía ser "mazel tov". Es una frase hebrea que significa "buena fortuna" y es utilizada por los judíos como un saludo en ocasiones jubilosas -como seguramente debe serlo un encuentro conmigo.

Han pasado diez años desde que escribí el poema y, por supuesto, la impresión de edad increíble que dejo entre los que me conocen sólo por mis escritos es aun más fuerte. Cuando este poema fue escrito, sólo había publicado 66 libros, y ahora, diez años más tarde, la cuenta sube a 175, de modo que ha sido una década de constantes conflagraciones mentales.

Por lo mismo, todavía mantengo la chispa de los viejos tiempos. Mi paso es aún ligero y mis ojos todavía brillan. Y lo que es más, soy tan cortés en mis conversaciones con las mujeres jóvenes como siempre lo he sido (lo que es por cierto muy cortés). De todos modos, esa parte acerca de que mi cabello sea "espeso y oscuro" debe ser modificada. No hay peligro de calvicie, pero, ay de mí, me estoy volviendo canoso. En años recientes me he dejado un par de esponjosas patillas, y están casi blancas.

Y ahora que ya saben lo peor de mí, vamos a las historias o más bien (ya que no están bastante hartos de mí) a los comentarios de introducción a la primera historia.

Presentación de Feminine Intuition

El comienzo de Intuición femenina está relacionado con Judy-Lynn Benjamin, a quien conocí en la World Science Fiction Convention en Nueva York en 1967. Judy-Lynn tiene que ser vista para ser creída -una mujer increíblemente inteligencia, aguda, emprendedora, que siempre parece estar ardiendo con un brillante resplandor radioactivo.

Era el editor a cargo de Galaxy en esos días.

El 21 de marzo de 1971 se casó con ese viejo y querido viejo cascarrabias de Lester del rey, y limó todas sus asperezas en apenas dos segundos. En el presente, como Judy-Lynn del Rey, es la editora principal de Ballantine Books, y generalmente está reconocida (especialmente por mí) como uno de los editores más importantes en el negocio. (Deben haber notado que este libro está dedicado a ella)
Antes, en 1968, y cuando Judy-Lynn estaba aún en Galaxy, estábamos sentados en el bar de un hotel de Nueva York y me presentó, lo recuerdo, algo llamado "saltamontes". Le dije que no bebía porque no tenía capacidad para el alcohol, pero dijo que me gustaría ése, y el problema es que me gustó.

Es un cóctel verde con creme de menthe, y vaya uno a saber qué más en él, y es delicioso. Solamente tomé uno en esa ocasión, de modo que simplemente subí la alta afabilidad que habitualmente me caracteriza a un nivel ligeramente más alto que lo normal, y todavía estaba bastante sobrio para hablar de negocios. (Cerca de un año más tarde, durante el curso de una convención de ciencia ficción, Judy-Lynn me convenció de tomar dos saltamontes, y fui instantáneamente reducido a una especie de ebrio regocijo salvaje, y desde entonces, nadie me permite ya tomar saltamontes. ¡Mejor así!)

Judy-Lynn sugirió que escribiera una historia acerca de un robot femenino. Bien, por supuesto, mis robots son sexualmente neutrales, pero todos tienen nombres masculinos. El cambio sugerido era bueno.

Le dije, "Oye, es una idea interesante", y estaba sumamente complacido porque Ed Ferman me había pedido una historia con la que celebrar el vigésimo aniversario de Fantasy and Science Fiction y había estado de acuerdo, pero hasta el momento no tenía ni una idea en la cabeza.

El 8 de febrero de 1969, siguiendo la sugerencia, comencé Intuición femenina. Cuando estuvo terminada, Ed se quedó con la historia y fue ciertamente incluida en el número de Fantasy and Science Fiction de octubre de 1968, el del vigésimo aniversario. Apareció como la noveleta principal, además.
Sin embargo, entre el momento que la vendí y el que apareció, Judy-Lynn me dijo, casualmente, un día, "¿Hiciste algo con mi idea de que escribieras una historia acerca de un robot femenino?"

Le dije, con entusiasmo, "Sí, lo hice, Judy-Lynn, y Ed Ferman la publicará. Gracias por la sugerencia".
Los ojos de Judy-Lynn se abrieron muy grandes y con una voz muy peligrosa dijo, "Las historias basadas en mis ideas me vienen a mí, tonto. No las vendes a la competencia".

Continuó en la exposición sobre ese tema por media hora y todos mis intentos de explicarle que Ed me había pedido la historia antes del momento de la sugerencia, y que ella nunca me aclaró que la quería para ella, fueron barridos a un lado con desprecio.

De todos modos, Judy-Lynn, acá está la historia otra vez, y estoy admitiendo libremente que la sugerencia de un robot femenino fue tuya. ¿Así se arregla todo? (No, no lo creo)

a Feminine Intuition

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Actualización 3 de julio de 2004

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