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Del salón, olor a anís y olor a menta, Vuela por la casa, ya termina De cerrarle el paso a la tormenta. |
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Castiga el agua, azota el viento, Trueno y relámpago ponen broche Con su lento estremecimiento. |
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Por temor a los diablos allá afuera, Sin palabras las manos se han tomado Sin moverse, como imágenes de cera. |
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Y sosiega el temor de la chiquilla; La mayor, con su cara de rosa, Espera quieta trepada en una silla. |
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Y la olla se llena con la sopa Y creando olores cotidianos Amables pensamientos ella evoca. |
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Que se mete en la casa, raudo y frío; Sus largos dedos les quitan el aliento A las niñas que estallan en un grito. |
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Ofrece a las niñas un trozo más de queso Y les pide recordar la melodía Que cantaba antes del suceso; |
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La canción del amor que regresa, Y recuerdan otras noches tenebrosas En que el pánico de ellas hizo presa. |
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Y el juego se repite y no lo cuentan, Al quedarse solas en la casa vieja Solamente en las noches de tormenta. |